viernes, 23 de octubre de 2015

El viajero en el mar de niebla

Siempre me ha impresionado este cuadro de Caspar David Friedrich (1774-1840). Se titula El viajero sobre un mar de niebla, pero el viajero no es más que circunstancial. ¡Está de espaldas! Él no importa, si no, ¿por qué Friedrich nos oculta su rostro? Porque da igual quien sea. Este viajero contempla la naturaleza pura. Y esta no es ni más ni menos que el nuevo templo romántico y posilustrado en el que reside y se manifiesta la divinidad. Para Friedrich Dios no está en las iglesias. Creo que pensaba que allí residía durante la Edad Media
Por eso, el viajero en realidad no nos da la espalda. Simplemente ha llegado antes que nosotros y ocupa eternamente la primera fila en la contemplación de Dios.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Aspirar al mando?


Dice Platón en libro VII de la República:
"En este Estado solo mandarán aquellos que sean verdaderamente ricos; no ricos de oro, sino de sabiduría y virtud, únicas riquezas de los que son auténticamente dichosos; pero allí donde hombres pobres, gentes hambrientas de bienes y que por sí mismas no tienen nada, aspiran al mando, creyendo encontrar en él la dicha que buscan, el gobierno será siempre mal; disputará la gente, se arrancarán unos a otros la autoridad, y esa lucha doméstica e intestina perderá finalmente al Estado con sus jefes."

viernes, 6 de marzo de 2015

Informaciones versus sabiduría

A propósito de la idea del Consell Escolar de Catalunya de regular el uso de los móviles en las aulas, se me ha ocurrido compartir este fragmento de una obra de Giovanni Reale:

Las informaciones por sí mismas no solo no educan, sino que ni siquiera garantizan la capacidad y ese poder extraordinario que muchos ingenuamente le atribuyen. En efecto, como escribe Stroll: "La sabiduría y el conocimiento están vinculados al estudio, a la experiencia, madurez, discernimiento, amplitud de miras e introspección. Cosas todas ellas que poco tienen que ver con la información. Y tampoco tienen mucho que ver con el poder". Es la sabiduría la que forma la hombre y lo hace realmente hombre. Pero la sociedad actual tiende absurdamente a considerar los puros datos de información superiores a la experiencia, a la madurez, etc. y, por tanto, a la "sabiduría" misma. Y por esto no percibe los daños "antropológicos" y "gnoseológicos" que ocasionan las nuevas tecnologías.
(Extraído de Giovanni Reale, Las raíces culturales y espirituales de Europa, Herder, Barcelona 2005, p. 152)
http://www.elperiodico.com/es/noticias/educacion/consell-escolar-rechaza-que-veten-los-moviles-aula-3990125

domingo, 15 de febrero de 2015

La lección realista de "Horizontes azules"

En la película Horizontes azules (1955) Charlton Heston habla con una hermosísima Donna Reed, caracterizada de india. Charlton Heston en el papel del capitán Clark explica a la india que están explorando el territorio de la Louisiana recién comprado a Francia, con el ojetivo de elaborar un mapa. Le enseña un dibujo de un río en un cuaderno de piel. En él se ha trazado el curso de la corriente de agua y se ha dado el nombre a los afluentes y colinas de su recorrido. Entonces la india pregunta si ese dibujo es importante. Él le contesta que sí; tan importante que vale más que ellos mismos, refieriéndose a los miembros de la expedición. Ella no puede entender que un dibujo valga más que una persona y, después de un momento en silencio, le dice: "En este dibujo no aparece el reflejo del sol en el río ni se ve el azul del cielo, prefiero el río de verdad".
A veces me pregunto si las abstracciones de la realidad que la racional sociedad occidental lleva siglos fabricando, no traiciona a la misma realidad.

sábado, 31 de enero de 2015

El hígado de Descartes

Imagen original en:
http://panda-with-oar.deviantart.com/art/Captain-Descartes-426493365
Cuando Descartes (1596-1650) partió en dos el mundo, gracias a su método, a una parte la llamó res extensa (todo lo que tiene que ver con lo material) y, a la otra, res cogitans (todo lo que tiene que ver con el pensamiento). 
Pero tuvo el inconveniente de que el cogito, ergo sum (pienso, por lo tanto, existo) solo le dejaba con la certeza de su pensamiento, pero no de la existencia de lo material. Hasta tal punto rompe el mundo en dos que ni siquiera la materia corporal del mismo Descartes está asegurada como unida a su pensamiento. "Sí", dirá, "mi cuerpo es res extensa y mi pensamiento res cogitans, por tanto, están separadas; pero se unen entre sí por la glándula pineal". (¿Y por qué no por el hígado, Descartes, por decir algo elegante?)