viernes, 22 de marzo de 2013

No puede ser que lleve 16 años dormida


¿Coincide nuestra percepción con la realidad? El sentido común nos dice que a aquellas personas con deficiencias sensoriales les resulta más difícil la relación con el medio. La vida de un ciego y sordo, por ejemplo, peligraría en una ciudad sin ayuda adecuada.

Por eso, por un hecho tan básico como el de la supervivencia, se podría decir que nuestros sentidos son adecuados para el medio en que desarrollamos nuestra vida.

Sin embargo, Descartes dice que a lo mejor estamos soñando, que a lo mejor el mundo en que vivimos no es real. Ante esto no me cabe más opción que tirar de la sabiduría de una adolescente, que me dijo: "No puede ser que yo lleve 16 años dormida". No es un argumento muy científico, pero está cargado de sentido común.

Ahora bien, ¿todo lo que percibimos se encuentra tal cual en el mundo o es todo lo que hay en el mundo? Pues no. Hay aspectos del medio que nos rodea que sabemos que no podemos percibir. Por ejemplo, los perros captan los ultrasonidos, pero nosotros no. Entonces, ¿qué más hay en el mundo que no somos capaces de percibir? ¿Vivimos rodeados de realidades ocultas? Sería, entonces, injustificada el famoso "A veces veo muertos...".



miércoles, 20 de marzo de 2013

Faemino, Cansado y C.S. Lewis

C.S. Lewis (1898-1963)
Cansado, aunque no lo sepa, "está apelando a cierta clase de regla de conducta que supone que la otra persona debe conocer", es decir, que si uno llega a una cola, debe colocarse el último. Faemino no le replica: "al diablo con tus reglas", sino que "trata de argumentar que lo que hace no va en realidad contra las reglas, o que si las transgredió tiene para ello una excusa especial". De esta manera, dice Lewis, aunque no sea suficiente para explicarla, se puede demostrar que existe algo llamado Ley Natural.
La gracia de la escena consiste en que, a pesar de la inventiva surrealista de Faemino, no hay forma de excusarse, porque todos sabemos (la ley natural es común a todos) que colarse no es correcto. 
(Los textos entre comillas son de C.S. Lewis en el capítulo primero de Mere Christianity.)

viernes, 8 de marzo de 2013

Más chuletón "matriciero"


El chuletón inexistente que Cifra se estaba comiendo en Matrix, no es un hecho aislado dentro de una película marginal.

El mito de la caverna de Platón nos habla de una vida irreal de sombras. Descartes dudaba de la realidad que vivía porque alguna vez soñó que estaba no estaba durmiendo, y no podía asegurar que el momento en que escribía esa idea, estuviera despierto de verdad. Berkeley negaba la existencia del mundo; para él solo existían las percepciones, puestas en nuestros sentidos por un Dios que más bien parece un aparato de realidad virtual. Calderón de la Barca hace vivir al pobre Segismundo una situación en la que se le informa más de una vez de que lo anterior que el creía vivir en realidad era un sueño.

En nuestros días podemos encontrar películas que plasman en celuloide esta preocupación. En Matrix se ve descaradamente: todos viven una irrealidad, una vida falsa. Pero no es la única. Los sustitutos, por ejemplo, plantea un mundo en el que la gente vive la vida, no en persona, sino a través de unos robots. La Isla también plantea una sociedad ficticia que, como Matrix, ha sido creada con un fin instrumental.

Otra película destacable es Shutter Island en la que Leonardo di Caprio toma el papel de un agente judicial cuya mente inventa un mundo en el que resguardarse de la realidad, que es demasiado dura para ser asumida. Algo parecido se puede leer en Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena. La psique nos puede hacer ver lo que no es.
En fin, el mundo que nos rodea es un misterio. ¿La vida que vivimos es real o es solo apariencia? ¿Se puede rasgar lo que se muestra, para descubrir la verdad?