viernes, 1 de junio de 2012

"Nietzsche ha muerto", Dios

El protagonista de la novela de Paulo Coelho, El Alquimista, en su época de pastor solía llevar siempre un libro consigo. Era muy práctico pues les servía para entretenerse leyéndolo y, además, podía utilizarlo como almohada. Así que, cuanto más grueso resultara el volumen más útil le parecía. 

Pues bien, el ruso Dostoyevski (1821-1881) escribió un gran "almohadón" llamado Los hermanos Karamazhov, pero  es más impresionante leerlo que usarlo de cabecera durante el sueño. Hacia el principio de la novela, uno de los personajes dice esta tremenda frase: "Si Dios no existe, todo está permitido". O dicho en forma positiva: "Dios es garantía de un orden moral". 

Por ello, no es extraño que Friedrich Nietzsche (1844-1900), en su ímproba tarea de reformar al hombre surgido imbécil del proceso iluminista, decepcionado por la incapacidad real de la razón para solucionar sus problemas existenciales reales, afirme que "Dios ha muerto". O lo que es lo mismo: da igual que haya muerto o no, es que hay que matarlo. Es imprescindible, porque la sola referencia a él es un obstáculo para que nazca el superhombre

¡El superhombre! En una historia de la filosofía en formato cómic dibujan al filósofo con el atuendo de supermán. Eso sí, en vez del rostro agraciado de Christopher Reeve, lo pintan con su descomunal bigote; y en lugar del tirabuzón que adorna la frente del superhéroe, un inmenso tupé tirado hacia atrás que es un alarde de chulería y amplios horizontes frontales. ¡El superhombre! Es decir, nosotros mismos, pero fieles a la tierra, olvidándonos de cualquier trascendencia; nosotros mismos situados sobre los conceptos del bien y del mal; nosotros mismos, convirtiéndonos en dios para nuestra propia vida... vida en la tierra, solo en la tierra. Dioses perecederos, de usar y tirar. Si uno es  encumbrado, otro lo derroca. Si el de más allá reúne masas y las conduce a la barbarie (léase Hitler), otro las dispersará. ¿A qué jugamos, Nietzsche, en la tierra, solo en la tierra?
Cuentan que tras la muerte de Nietzsche apareció un titular en un periódico que decía: "Nietzsche ha muerto, fimado: Dios". Se non è vero, è ben trobato.


He aquí una parodia de Nietzsche. Entre sarcasmo y sarcasmo se van diciendo verdades sobre el filósofo.

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